No nos engañemos, pinchar repetidamente la piel con agujas de tinta es un proceso invasivo, y a tu cuerpo no le gusta. Su primera reacción es enviar un ejército de glóbulos blancos para tratar de eliminar la tinta. Por suerte para nosotros, los amantes del tatuaje, las partículas de pigmento son más grandes que los glóbulos blancos, por lo que tu cuerpo no logra completar su misión y la mayor parte de la tinta permanece donde estaba, en la dermis. Por eso los tatuajes duran tantos años.
Si ya has dado el paso y has decidido plasmar en tu piel algo para toda la vida, ahora debes cuidarlo correctamente para que siempre se vea perfecto. Acá se relacionan algunos consejos relacionados con la alimentación que ayudarán a acelerar el proceso de cicatrización de la piel; no obstante, si encuentras dificultades para seguirlos, siempre puedes dejar que el asunto siga su curso normal.
Para facilitar el proceso de cicatrización de la piel, se deben consumir alimentos ricos en vitaminas C, E y A, pues poseen acción antioxidante; compuestos antiinflamatorios, como el omega 3; y alimentos ricos en proteínas, ya sean de origen animal o vegetal.
Algunos alimentos ricos en antioxidantes son: avellanas, cacahuates, almendras, aguacate, calabaza, zanahorias, naranjas, brócoli, ajo, cebolla, frutos rojos, sandía, tomates, mandarina, mango, camote, acelgas, pimentón y espinacas.
Por otra parte, los alimentos antiinflamatorios son aquellos ricos en grasas buenas, como el salmón, atún, sardina, aceite de oliva y las semillas de chía, linaza y sésamo.
Asimismo, los alimentos ricos en proteínas también favorecen la cicatrización de la piel, debido a que forman parte esencial de la estructura de los órganos, vasos sanguíneos, células y tejidos. Algunos de estos alimentos son: huevo, tofu, lentejas, frijoles, leche y yogures descremados, quesos bajos en grasas, pescado, pollo y pavo.
Las cantidades incluidas en el menú a seguir varían según la edad, sexo, actividad física y si se posee alguna enfermedad asociada o no, por ello lo ideal es acudir a un nutricionista para que realice una evaluación completa y elabore un plan nutricional adaptado a sus necesidades.
